
Por: Ramón Casanova Maulén / Profesor CEP
Hablar de los Nothofagus, los robles nativos de Chile, es adentrarse en una historia viva del paisaje. Son árboles que acompañan la memoria del territorio: cambian de color con las estaciones, resisten climas extremos y sostienen ecosistemas completos. Desde los bosques húmedos del sur hasta las zonas más secas del centro, estas especies no solo forman parte de la biodiversidad, sino también de la identidad cultural y natural del país. Conocerlos es una tarea olvidada o que ha muy pocos les llama la atención. En esta pequeña reseña nos adentraremos en el mundo de estos grandes árboles, para conocer aquellos que son propios del territorio de Chile, como también hablar de sus características y otras cosas más.
El ñirre (Nothofagus antarctica) es un árbol de menor tamaño comparado con otros del género, altamente adaptable a condiciones adversas. Habita desde zonas andinas hasta ambientes extremos del sur, incluyendo suelos pobres y climas fríos. Se caracteriza por su gran plasticidad, pudiendo crecer como arbusto o árbol, y por sus hojas pequeñas que adquieren tonos rojizos en otoño.
El coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides) es una especie siempreverde que habita principalmente en el extremo sur de Chile, en ambientes húmedos y fríos. Forma bosques densos y se reconoce por sus hojas pequeñas, coriáceas y brillantes, adaptadas a suelos saturados de agua.
El coigüe (Nothofagus dombeyi) es uno de los árboles más representativos del sur de Chile. Es siempreverde y de gran tamaño, formando bosques extensos en zonas templadas y lluviosas. Se desarrolla en suelos húmedos y profundos, destacando por su tronco recto y su follaje abundante.
El hualo o roble maulino (Nothofagus glauca) es una especie caducifolia propia de la zona central. Habita en condiciones más secas, especialmente en la cordillera de la Costa, y se caracteriza por su resistencia a la sequía y sus hojas grandes que caen en otoño.

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El roble de Santiago (Nothofagus macrocarpa) es una especie endémica de la zona central, adaptada a condiciones mediterráneas. Crece en sectores cordilleranos y precordilleranos, con estaciones secas marcadas, y presenta hojas grandes y frutos de mayor tamaño.
El coigüe de Chiloé (Nothofagus nitida) es un árbol siempreverde que se encuentra en zonas muy húmedas del sur, especialmente en Chiloé. Se desarrolla en suelos profundos y ricos en materia orgánica, destacando por su follaje brillante.
El roble o pellín (Nothofagus obliqua) es una especie caducifolia de gran tamaño, típica del centro-sur de Chile. Forma bosques en suelos fértiles y se caracteriza por su madera de alta calidad y su capacidad de adaptación a distintas condiciones.
La lenga (Nothofagus pumilio) es una especie caducifolia propia de zonas andinas y del sur austral. Forma bosques en altitudes elevadas y climas fríos, destacando por su resistencia a condiciones extremas.
El raulí (Nothofagus alpina) es un árbol caducifolio de gran valor ecológico y económico. Habita en zonas cordilleranas del centro-sur, en suelos profundos y húmedos, y se reconoce por su rápido crecimiento y su madera apreciada.
El ruil (Nothofagus alessandrii) es una especie endémica y en peligro de extinción, restringida a una pequeña área de la zona central de Chile. Habita en suelos costeros y posee una distribución muy limitada, lo que la hace especialmente vulnerable.
El pueblo Mapuche, con su forma de vivir como parte de la naturaleza, pudo reconocer, además de las características de cada especie, una forma de identificarlo en sus diversos estados de crecimiento. Esta manera pasó al lenguaje de las personas que viven de la madera o se relacionan con el bosque y nos llegó de la siguiente manera. Para hablar de un roble joven, especialmente un Nothofagus oblicua, ellos ocupaban el nombre Hualle, señalando que con ello que se trataba de arboles jóvenes, altos y delgados. Para hablar de la edad media o desarrollada del mismo árbol, se usaba el término Koyam que explica un roble desarrollado, de fuste grueso y gran altura, de hecho, para muchos éste es el nombre Mapuche del árbol. Por último, para hablar de los árboles más grandes y viejos, que al caer mostraban una madera dura y rojiza, se usa aún el término Pellin, que algunas veces se usa para darle nombre en español al Nothofagus oblicua (en la costa del Maule sur hay una caleta de pescadores llamada Pellines). Muchas veces se puede escuchar a personas que conocen del tema, hablar de “madera apellinada”, al referirse al color rojizo que esta toma en ciertas especies al pasar cientos de años de crecimiento.

Por último, en cuanto a la Región del Maule, esta se presenta como un verdadero punto de encuentro biogeográfico entre las especies del centro y del sur de Chile. En ella se encuentran el hualo o roble maulino (Nothofagus glauca), el roble o pellín (Nothofagus obliqua), el raulí (Nothofagus alpina) y el ruil (Nothofagus alessandrii), además de la presencia del ñirre (Nothofagus antarctica) en sectores cordilleranos. Esta diversidad convierte al Maule en una zona clave para la conservación del bosque nativo, ya que reúne especies con distintas adaptaciones climáticas y ecológicas, reflejando la transición entre el Chile mediterráneo y el templado lluvioso.Así, los Nothofagus no solo representan distintas especies de árboles, sino también distintas formas de habitar el territorio, resistir el clima y construir paisaje, lo que refuerza la importancia de su protección y valoración.
Referencias:
- Árboles de Chile – Segunda edición (Tapa dura) – Bosquechileno https://share.google/w1OPhM4OLBskR7pKB
