Espacio cultural CEP | Origen del nombre Curicó: más preguntas que certezas
Espacio cultural CEP | Origen del nombre Curicó: más preguntas que certezas

Espacio cultural CEP | Origen del nombre Curicó: más preguntas que certezas

Por: Ramón Casanova Maulén

La ciudad que ocupa el actual terreno de Curicó pasó por varias etapas y procesos en su historia, uno de ellos fue la adquisición de su nombre actual, que no está exento de polémicas y reivindicaciones que intentaremos exponer a continuación.

La mayoría de los curicanos sabe o ha escuchado que el nombre de Curicó significa en lengua Mapuche “Aguas Negras” o sencillamente “Agua Negra”. Pero son pocos los que entienden que hay más cosas por detrás de esta forma de llamar a la ciudad, porque en sí mismo ese nombre encierra un legado de acontecimientos que se arrastran más allá de la fundación de la Villa de San José de Buena Vista, nombre impuesto y pasajero, dado por los colonizadores europeos al emplazamiento. 

Como primer punto a reflexionar, tenemos la mantención del nombre antiguo, el nombre dado por la gente que ha habitado el territorio durante incontables generaciones. Los colonizadores traían un nombre que para ellos tenía sentido y significado, pero carecía del mismo para los indígenas que vivían acá. Y esto es ya un tema en sí mismo, pues el hecho de conservar su nombre antiguo a pesar de la occidentalización brutal es verdaderamente uno de los mayores actos de resistencia y mantenimiento de las tradiciones culturales de un pueblo que ha sido invisibilizado, que se ha pensado extinto, mestizado e incluso se ha llamado sometido, pero sigue vivo y presente. Estoy hablando con esto del Pueblo Pikunche del valle central de Chile.

Otro punto, que unas pocas personas conocen, es el hecho de que Curicó ha sido habitado durante milenios. Por los estudios de datación de los restos más antiguos encontrados en el llamado “cementerio arqueológico” de Tutuquén (Correa Girrulat & Carrasco Lagos, 2017), se sabe que ya vivían personas acá hace más de nueve mil años. Esto puede abrir nuevas preguntas como por ejemplo; ¿Por qué se asentaron nuestros antepasados hace tanto tiempo en este territorio? ¿Qué vestigios de esa presencia aún son palpables? ¿Cuántos de ellos han sido destruidos con el pasar del tiempo, la adoctrinación religiosa y el uso extensivo de la tierra? Y quizá más importante para esta reflexión ¿por qué se perpetuo en el tiempo el nombre de Curicó a pesar de invasiones y destrucción del idioma originario hablado por los Pikunche de este territorio?

Y ese es quizá el punto más interesante de hoy, pues para el pueblo Mapuche Pikunche que es el originario de nuestro territorio, Curicó pude haber significado otra cosa. El problema es que la interpretación de los nombres de origen Mapuche en la zona central se ha hecho desde hace más de cien años usando la variante lingüística de la Araucanía y, se ha dejado en el olvido la variante Pikunche o Nortina de la lengua Mapuche. Esto ha generado la idea discutible en el caso del topónimo Curicó, de que el adjetivo küro (Negro) y el sustantivo Ko (agua) que son traducibles como agua(s) negra(s); son la base del nombre de la ciudad. 

Uno de los principales responsables de esta traducción fue Tomás Guevara (2023), historiador de Curicó que señalaba en su trabajo que este nombre provendría del paso del agua por la tierra negruzca de esta zona. Sería muy interesante poder constatar si es verdad tal afirmación, pero en la actualidad poco queda de esos esteros o arroyos que describe Guevara. 

Todas estas agrupaciones de naturales y otras que habían un poco más al sur, en el lugar que hoy se llama «Barros Negros», se reconocían con el nombre de «curis», palabra que en lengua indígena significa negro y que las tribus limítrofes daban a estos habitantes para designar el color negruzco que el suelo tiene en esta parte de nuestro departamento.

Toda la extensión de terreno que abarcaba esta zona se denominaba «Curicó», palabra cuya significación es «aguas negras», de curí, «negro», y co, «agua», en alusión al color que tomaban los arroyos y esteros al atravesar el suelo (Guevara, 2023).

Ante esto, que ha sido tomado como histórico, nos debemos preguntar si Guevara realmente sabia de la existencia de estos causes o solo los dedujo debido a su manejo de la variante del mapudüngun de Araucanía (se sabe que la conocía bien) y el total desconocimiento de la variante Pikunche, que lógicamente es la que debe aplicar a este territorio. 

Y no menos importante, si Guevara no confundió el hecho de que a los nativos del lugar se les llamara curis como en la frase coloquial; curi-che que se entiende como persona o gente negra, que utiliza Curi como sinónimo de Küro. y que el territorio propiamente tal por otra parte, fuera llamado Curicó (Kuri ko), forzando nuevamente el adjetivo Küro (negro) para hacerlo calzar con la descripción de Curi-che.

La recopilación de la lengua Pikunche, realizada más menos desde hace una década y basada en diversos trabajos que datan del siglo XVII en adelante (Valdivia, 1606. Flores & Casanova, 2025), nos dice que las palabras más adecuadas para entender el nombre Curicó serían Kuri (Ortiga) y ko (agua), es decir Agua de ortiga(s), interpretación no forzada, que cambia radicalmente la manera en que hasta hora entendemos este topónimo. 

Una posibilidad es que el nombre Curis, más que al color negro (Küro) más que al color negro de la tierra, hiciera alusión a la costumbre espiritual de los nativos de la zona y en general del Pueblo Mapuche antiguo, de pintarse la cara de color negro en ciertas ceremonias (Latcham, 1924), esto de hecho es la explicación más plausible y menos exótica para el nombre del baile religioso denominado “baile de los negros” en Lora, localidad cercana a Licantén, dejando así el termino Curis para gente más que propiamente para la referencia al lugar geográfico de donde venían, por ende más cercano al apelativo de gente negra y que, por otra parte el nombre de Curicó como localidad geográfica realmente hiciera alusión al topónimo “agua de ortigas”, aludiendo a las mismas inundaciones que Guevara describe provocaron el traslado de la ciudad desde su lugar de fundación original (Curicó fue fundado primeramente en lo que hoy es Convento viejo en Tutuquén). 

Tal vez todo sea parte de una confusión, producto del desconocimiento de las variantes lingüísticas y del poco interés en conocer la historia al día de hoy. La verdad es que será complejo a esta altura intentar cambiar la traducción del nombre de la ciudad a una forma más correcta y fiel a la variante de la lengua Mapuche que se hablaba en este territorio o, una que se apegue a una interpretación más profunda de los acontecimientos y personas originarias. Pero al final del día, quizá lo más importante es saber que este nombre de uso diario y arraigo profundo; significa y simboliza mucho más que un conjunto de palabras que suenan bonito.

Referencias bibliográfica

  • Correa Girrulat, I., & Carrasco Lagos, C. (2017). Tutuquén: Vestigios de los antiguos habitantes de Chile Central (Serie Monumentos Nacionales de Chile, Nº 02). Consejo de Monumentos Nacionales de Chile.
  • Guevara Silva, T. Historia de Curicó (2023). Ediciones Nueve noventa. Curicó.
  • Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile: edición original (1606), reimpresión (1684) y edición facsimilar (1887) (F. del Canto, T. L. de Haro & J. Platzmann, Eds.
  • Flores Palma, J., & Casanova Maulén, R. (2025). Dünguiñ ka Pikun mapu mo! Manual de estudio de la variante nortina de la lengua mapuche – Nivel principiante.
  • Latcham, R. E. (1924). La organización social y las creencias religiosas de los antiguos araucanos. Imprenta Cervantes.